Hoy en día, muchas mujeres y hombres se encuentran en la madurez siendo viudos o solteros, por divorcio, decisión personal u otras circunstancias. Este es un paso independientemente de la edad, "Conocer a alguien nuevo puede ser una situación incómoda, no importa cuantos años tenga uno". Si nuestra situación es la de un amor que se nos ha escapado de las manos por un fallecimiento, abandono, etc. es imporante que antes de dar ningún paso tengamos superado el duelo que ello supone. Dejar de mirar hacia atrás no restará valor a lo que has vivido con esa persona. Al revés, quedarte anclado en ese pasado, hará que, cuando hagas balance de tu vida, aquel amor te haya aportado mucho pero también te haya hecho sufrir mucho tiempo. Por lo tantomira al presente y al futuro. Si aún no estás preparado, el tiempo es tu mejor aliado. Un interesante primer paso es conocer a gente en tu misma situación. Te reconfortará compartir tu experiencia y comprobar que hay cosas inevitables en la vida, como que en una pareja se vaya primero uno de los dos. Rehacer tu vida no significa sustituir a esa persona, probablemente nunca encuentres nadie comparable que te haga olvidarle. Y es que no se trata de olvidar. Esa persona siempre tendrá un lugar privilegiado en nuestra vida, pero seguimos siendo personas individuales. Quizá sea el momento de disfrutar de todo lo que has logrado. Si encuentras una persona más especial que el resto, enhorabuena, pero no puede ser tu objetivo. Vive la vida relajadamente. La primera prioridad ahora eres tú, y después, tu familia. Busca a gente con tus mismos intereses para hacer actividades en común. Si te sientes a gusto con ellos, lo demás, vendrá rodado. Empezareis a llamaros para quedar, os preocupareis cuando alguien esté un poco triste... y así es como se forja una amistad. La amistad es algo fundamental en la vida y a lo que, sin embargo prestamos menos atención de la que se merece. Toda la vida la centramos en conseguir un trabajo, una casa, una familia... cosas necesarias, sí, pero ¿qué hay de los amigos?. Si tienes la posibilidad, prueba a volver a contactar con la gente que te acompañó hace años. Nunca es tarde para retomar el contacto. Las personas son el bien más preciado de la vida, así es que... ¡rodéate de ellas! | ||
lunes, 16 de enero de 2012
VIUDOS: REHACER SU VIDA
martes, 10 de enero de 2012
Atrapados en la soledad.
Lo de moda es característica, en muchas ocasiones hasta lingüística, esto es un muro en la comunicación general con los ancianos y no digamos en el plano afectivo.
Sin embargo el tema de la soledad no es propio de los de la Tercera Edad, también lo es de las otras generaciones; por eso merece una consideración generalizada para poder entender esta situación tan propia entre nuestra gente.
Y eso hacemos aquí, un enfoque generalizado de esta situación humana. Leerlo significa adquirir un conocimiento que nos permite hacer lo correcto en nuestras relaciones para evitar caer atrapados en la soledad.
La soledad es una de las experiencias subjetivas más demoledoras que existen. Sentirse aislado o desconectado de los otros genera un gran sufrimiento, y se oculta detrás de numerosos desajustes psicológicos y emocionales - depresión, ansiedad, alcoholismo, problemas de sueño, obesidad, suicidio, malestar somático.-
A menudo escuchamos que la soledad es la enfermedad o el mal de nuestro tiempo. En gran medida es así, ya que la sociedad occidental es esencialmente individualista y esta manera de estar en el mundo -que fomenta el éxito individual y la competencia- deja de lado valores humanos fundamentales como la solidaridad, la tolerancia, el reconocimiento o la paciencia.
En un tipo de sociedad como la que tenemos, abundan las relaciones superficiales, efímeras y carentes de afectividad, condicionadas a uno mismo, es decir, al interés individual. Cuanto más individualista es una persona, más probabilidades tiene de sentirse sola.
Una sociedad más colectivista, que antepone el bienestar del grupo al del individuo, favorece la cohesión y la afectividad entre sus miembros. El individualista margina y se margina a sí mismo olvidando que el ser humano es por naturaleza un ser social y que necesita cubrir su sentido de afiliación o pertenencia a un grupo, pues de otro modo, engendra un vacío.
El que suframos o no soledad también depende de cómo fuimos criados en nuestra infancia, del vínculo emocional que establecimos con nuestros padres o cuidadores.
Los niños con apego seguro – bien atendidos en sus necesidades básicas y afectivas: amor, calidez, seguridad y estabilidad- tienden a formar relaciones íntimas con otras personas con facilidad y, por tanto, se sienten menos solas.
Cuando los padres no responden adecuadamente a estas necesidades, se crean niños –y futuros adultos- predominantemente ansiosos e inseguros, que tendrán dificultades para establecer relaciones afectivas o intensas con los otros. De la inseguridad surgen muchos miedos, entre ellos, el miedo al rechazo o al aislamiento.
Podemos temer no tener a nadie con quien compartir la vida, aunque objetivamente esto es imposible. Gran parte de nuestro sufrimiento tiene que ver con nuestras creencias.
Las personas que se sienten solas a menudo piensan que no son lo suficientemente valiosas o que tienen que ser “especiales” o perfectas para ser aceptadas. Se rigen por términos de “todo o nada” –“Si no soy perfecto, soy un fracaso”-, por exigencias absolutistas –“X tiene que quererme”, en vez de, “Me gustaría que X me quisiera”-, y por el catastrofismo –¡Es horrible e insoportable que X no me quiera!
La persona que apenas habla en un grupo por miedo a decir algo inapropiado o poco interesante; la persona que no hace preguntas porque teme hacer el ridículo; la persona que evita tener iniciativa por miedo a no ser aceptada… Estas personas tienen en común el hecho de ser duramente exigentes consigo mismas y de no permitirse cometer errores delante de los demás.
Es evidente que esta forma de pensar bloquea las posibilidades de desarrollar vínculos con los otros. Por ello, si nos sentimos solos conviene que revisemos nuestras expectativas y creencias hacia los demás e intentemos ajustarlas a la realidad.
¿Qué pasaría si nos mostráramos tal como somos? Sin duda, así sería más fácil dar con gente verdaderamente afín. Tal vez nos lleve un tiempo, pero si nos movemos por los círculos adecuados, de modo natural dejaremos de estar solos. Como sostiene Ken Robinson en su libro El Elemento, “tu tribu sabrá ver en tus fallos la semilla de tus éxitos”.
Pero no todo en la soledad es negativo.
Hay personas a las que les gusta estar sin compañía buena parte de su tiempo y no, por ello, se sienten aisladas o solas.
Son personas que tienen una gran conexión consigo mismas.
A solas nos encontramos con nosotros mismos, y esto tiene ventajas más que inconvenientes si dejamos a un lado el miedo a mirar dentro.
Practicar la introspección, es decir, observar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, nos conduce a un mayor conocimiento de nosotros mismos y, con ello, a la estabilidad y a la seguridad.
Distanciarnos de los otros, en ocasiones, es necesario para tomar perspectiva, revisar pensamientos y creencias, aclararnos, soltar lastre, tomar decisiones, forjar ideas, programar proyectos… La conexión con nosotros mismos es tan importante, o más, que estar conectados con los demás.
“No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”, como reza la cita.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Actitud hacia las personas de la tercera edad
En muchos sentidos las personas mayores se encuentran en desventaja tanto por el culto a la juventud existente en nuestro tiempo como por la tendencia de la sociedad occidental a rechazar la muerte.
Aunque a las personas mayores se les suelen aplicar los estereotipos de débiles y dependientes de las generaciones más jóvenes para tomar sus decisiones, a menudo tienen un gran nivel de moralidad, satisfacción de la vida y autoestima.
Antiguamente, las personas mayores gozaban de gran respeto (como todavía ocurre en países como China y Japón), por cuestiones educativas o morales y también por aspectos más interesados, ya que eran ellos los propietarios de bienes que podían ser heredados.
En algunas sociedades gozaban de poder político (consejos de ancianos) y decidían incluso la actuación de los miembros del grupo familiar o tribal.
Sin embargo, en la mayoría de las sociedades modernas los jóvenes son independientes y sus actitudes ante la vida no dependen tanto de sus familiares o allegados más mayores.
Las sociedades modernas tienen la obligación de garantizar a las personas mayores que tengan cubiertas sus necesidades básicas y que dispongan de los recursos suficientes para seguir viviendo de forma útil y satisfactoria dentro de la comunidad.
De lo contrario se está condenando a los ancianos a una vida de frustración, tristeza y soledad. Esta situación es una limitante de la vida misma de quienes en su juventud trabajaron y cuidaron por sus hijos y familiares que deberían estar obligados a ver por ellos cuando sus facultades se han mermado.
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lunes, 5 de diciembre de 2011
Los adultos mayores deben perderle el miedo al computador
Vergüenza: esa es la palabra que los adultos mayores no se animan a nombrar cuando alguien les pide la explicación de por qué no quieren acercarse a las nuevas tecnologías. Luego de esa (la innombrable) le siguen otras, formando una lista interminable de limitaciones, excusas para no asumir que es necesario acercarse al computador, perderle el miedo, y enterarse de que es necesario utilizarlo para ser parte de esta era y comunicarse al igual que el resto del mundo.
A veces resulta complicado entender de qué se trata Internet, cómo funciona una computadora o qué es una red social, en especial cuando apenas entiende el funcionamiento de una pantalla y cree que para escribir es necesario (hablando en un extremo tecnológico de su época) una máquina de escribir.La solución es en primer lugar que aceptar la necesidad de aprender y estar dispuestos a pasar tiempo incorporando estos nuevos conocimientos.
En segundo lugar es necesario encontrar un docente, con buena voluntad, que le explique paso a paso la utilización de un computador, pero que tenga mucha paciencia y entienda que determinadas cosas que para él son obvias y que casi que nació sabiéndolas para usted pueden representar un gran desafío a superar, ¡pero nada imposible de lograr!
¿Qué más es necesario? Un computador, por supuesto, y un plan de trabajo realista que contemple sus intereses y necesidades como alumno.
¿Para qué podría utilizar la PC? Para buscar información, leer las noticias, enviar correos electrónicos, bajar las fotografías de la cámara digital, escuchar música y hasta si se atreve, utilizar alguna red social, siempre y cuando entienda y comprenda el concepto de la misma y se dé cuenta de que existen determinados datos íntimos que no es bueno difundir en estos ámbitos.
Si luego de leer esto se decidió a, de una vez por todas, ponerse a tiro con la tecnología, asegúrese de encontrar un buen profesor y si le son útiles uno o unos buenos compañeros. Si bien hay personas que necesitan la atención completa de los profesores, existen otras que funcionan y aprenden mejor en sesiones grupales.
¡Quítese el miedo y ábrase al mundo!
Ejercicio contra la demencia
Se sabe que el ejercicio físico, como caminatas ligeras, sesiones moderadas en el gimnasio o incluso bailar, pueden ayudar a las personas a enfrentar el devastador impacto de la demencia.
Lo que los científicos no logran todavía entender es por qué.
Desvelar los misterios de esta enfermedad neurodegenerativa que cada vez es más común en el mundo es clave para poder encontrar tratamientos para curarla. Y aunque existen fármacos que pueden retrasar su progresión, hay preocupación por la prescripción excesiva de estos medicamentos, muchos de los cuales son antipsicóticos.
Redholme es una residencia para pacientes con demencia en la ciudad de Liverpool, en el norte de Inglaterra, cuya base terapéutica es el ejercicio.
Los pacientes, todos con un buen estado de salud física, son sometidos a sesiones regulares de actividad en un gimnasio especialmente modificado para estos pacientes.
No hay grandes pesas. Se trata de levantar y empujar pesos muy ligeros, y todas las máquinas de ejercicio funcionan en base de un sistema hidráulico.
"No tiene tanto que ver con el movimiento y el uso de los músculos, sino que la base es la estimulación", explica Peter Black, quien forma parte del personal de Redholme.
"Al final de la rutina, los pacientes no salen de aquí con dolor muscular. Más bien salen sonriendo, bromeando, mirándose unos a otros y sintiendo mucha más confianza en sí mismos" agrega.
Según Black, es muy fácil que una personas con demencia se vuelva retraída. Pero las sesiones de ejercicio les ayudan a sacar lo mejor de sí mismos.
David Dyer es uno de los pacientes, un hombre de aspecto físico imponente. Los tatuajes en sus brazos son un recuerdo de su época en el ejército y en el servicio penitenciario.
Ahora es residente de Redholme e, igual que muchas otras personas con demencia, ha sufrido periodos de confusión y agitación e incluso de conducta agresiva hacia el personal.
Pero las sesiones de gimnasia parecen haberlo calmado, además de convertirse en una parte entretenida de su rutina, según dice Dyer.
"Es un buen método para reforzar distintos músculos y puedes llevarla a cabo hasta el punto que lo desees", añade.
Además, completa, "te ayuda a mantenerte en un buen estado físico, aunque no es algo que quiero hacer todos los días".
Redholme ha recurrido a las rutinas de gimnasio en durante los últimos dos años.
Los expertos subrayan que esto sólo es adecuado para las personas que están en la llamada fase media del trastorno, antes de que la incapacidad física se vuelva grave.
Pero tal como señala Anne McCann, la dueña de la residencia, en este tiempo ha logrado ver una diferencia "enorme" en la fortaleza y la estabilidad de las personas a su cargo, tanto física como mentalmente.
"Hemos tenido un número reducido de caídas, pero nos hemos dado cuenta de que cuando las personas se caen no se rompen una extremidad, porque ponen las manos para reducir el impacto y salvarse. Es como si tanto los hombres como las mujeres hubieran aprendido a caerse".
"Asimismo, hemos reducido su medicación. Muchos de los pacientes estaban tomando fármacos antipsicóticos antes de empezar a usar el equipo. Creemos que ahora experimentan un sentido de bienestar, lo cual es una enorme mejora".
Por su parte, David Lowery, psicólogo del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), está evaluando el impacto del ejercicio moderado en la conducta y los síntomas de la demencia.
"Algunas de las teorías están basadas en que el ejercicio regula el ciclo del sueño y la vigilia, reduce el estrés o quizás mejora el flujo de oxígeno al cerebro", dice el experto.
"Quizás es la propia estimulación la que está ayudando al cerebro a evitar la degeneración, la cual es uno de los factores clave en la demencia" concluyó.
Lo que los científicos no logran todavía entender es por qué.
Desvelar los misterios de esta enfermedad neurodegenerativa que cada vez es más común en el mundo es clave para poder encontrar tratamientos para curarla. Y aunque existen fármacos que pueden retrasar su progresión, hay preocupación por la prescripción excesiva de estos medicamentos, muchos de los cuales son antipsicóticos.
Redholme es una residencia para pacientes con demencia en la ciudad de Liverpool, en el norte de Inglaterra, cuya base terapéutica es el ejercicio.
Los pacientes, todos con un buen estado de salud física, son sometidos a sesiones regulares de actividad en un gimnasio especialmente modificado para estos pacientes.
No hay grandes pesas. Se trata de levantar y empujar pesos muy ligeros, y todas las máquinas de ejercicio funcionan en base de un sistema hidráulico.
"No tiene tanto que ver con el movimiento y el uso de los músculos, sino que la base es la estimulación", explica Peter Black, quien forma parte del personal de Redholme.
"Al final de la rutina, los pacientes no salen de aquí con dolor muscular. Más bien salen sonriendo, bromeando, mirándose unos a otros y sintiendo mucha más confianza en sí mismos" agrega.
Según Black, es muy fácil que una personas con demencia se vuelva retraída. Pero las sesiones de ejercicio les ayudan a sacar lo mejor de sí mismos.
David Dyer es uno de los pacientes, un hombre de aspecto físico imponente. Los tatuajes en sus brazos son un recuerdo de su época en el ejército y en el servicio penitenciario.
Ahora es residente de Redholme e, igual que muchas otras personas con demencia, ha sufrido periodos de confusión y agitación e incluso de conducta agresiva hacia el personal.
Pero las sesiones de gimnasia parecen haberlo calmado, además de convertirse en una parte entretenida de su rutina, según dice Dyer.
"Es un buen método para reforzar distintos músculos y puedes llevarla a cabo hasta el punto que lo desees", añade.
Además, completa, "te ayuda a mantenerte en un buen estado físico, aunque no es algo que quiero hacer todos los días".
Redholme ha recurrido a las rutinas de gimnasio en durante los últimos dos años.
Los expertos subrayan que esto sólo es adecuado para las personas que están en la llamada fase media del trastorno, antes de que la incapacidad física se vuelva grave.
Pero tal como señala Anne McCann, la dueña de la residencia, en este tiempo ha logrado ver una diferencia "enorme" en la fortaleza y la estabilidad de las personas a su cargo, tanto física como mentalmente.
"Hemos tenido un número reducido de caídas, pero nos hemos dado cuenta de que cuando las personas se caen no se rompen una extremidad, porque ponen las manos para reducir el impacto y salvarse. Es como si tanto los hombres como las mujeres hubieran aprendido a caerse".
"Asimismo, hemos reducido su medicación. Muchos de los pacientes estaban tomando fármacos antipsicóticos antes de empezar a usar el equipo. Creemos que ahora experimentan un sentido de bienestar, lo cual es una enorme mejora".
Por su parte, David Lowery, psicólogo del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), está evaluando el impacto del ejercicio moderado en la conducta y los síntomas de la demencia.
"Algunas de las teorías están basadas en que el ejercicio regula el ciclo del sueño y la vigilia, reduce el estrés o quizás mejora el flujo de oxígeno al cerebro", dice el experto.
"Quizás es la propia estimulación la que está ayudando al cerebro a evitar la degeneración, la cual es uno de los factores clave en la demencia" concluyó.
El geriatra
La geriatría es el estudio médico de la fisiología y la patología de la vejez. Un geriatra es un médico cuya sub-especialidad es la atención a las personas mayores de 65 años. La gerontología es el estudio científico de los aspectos biológicos, sociales y psicológicos del envejecimiento.
Sin embargo, la búsqueda de un geriatra de calidad puede ser un desafío.
Para muchas personas mayores, encontrar un buen geriatra es un esfuerzo que vale la pena.
Un geriatra se toma el tiempo para examinar las características especiales de cada paciente, sus valores y preferencias, considera los diversos factores que afectan la calidad de vida como:
- la dieta
- medicamentos
- los cambios naturales en el metabolismo
- la depresión
- la dinámica familiar.
El geriatra le prestará atención a las necesidades no médicas que pueden ser clave en el tratamiento de su enfermedad y la búsqueda de su bienestar.
Consultar a un geriatra es muy útil para las personas mayores con alguna de las siguientes características:
- Múltiples diagnósticos
- Historia de hospitalización
- Enfermedades degenerativas y crónicas
- Demencia
- Historia de caídas
- Múltiples medicamentos
Pídale a su médico general que lo refiera a un geriatra experimentado.
Recuerde que usted debe sentirse cómodo haciendo preguntas y no dudar en pedir al médico que le repita las instrucciones de cuidado o explique los resultados de un test en términos que tengan sentido para usted. Cuanto más sepa, más seguro se sentirá.
Su geriatra debería proporcionar atención especializada conveniente para varias condiciones como la reumatología, dermatología, psiquiatría, audiología, asesoramiento en nutrición, y otros servicios. Además, debe dar gran importancia a su calidad de vida, proteger su comodidad y su dignidad.
El maltrato al adulto mayor…existe
A medida que los adultos mayores tienden a debilitarse físicamente, son menos capaces de defenderse contra la intimidación y/o defenderse si son atacados. No pueden ver, oír o pensar tan claramente como antes, creando oportunidades para que las personas sin escrúpulos se aprovechen de ellos.
De esta situación nace el maltrato contra los adultos mayores. Es importante tanto para ellos, como para sus seres cercanos, conocer sobre este abuso y no temer ni dudar en denunciarlo a las autoridades por el bien de nuestros adultos mayores y su derecho merecido a disfrutar de una vida cálida, armoniosa y llena de paz.
Conozcamos entonces ahora sobre el maltrato al adulto mayor.
Los diferentes tipos de maltrato:
1-El abuso físico: El abuso físico al adulto mayor es el uso no-accidental de la fuerza contra éste, que se traduce en dolor físico, lesión o menoscabo. Este abuso incluye no sólo agresiones físicas, como golpes o empujones, sino también el uso inadecuado de medicamentos, las restricciones o el encierro.
2-El abuso emocional: En el abuso emocional o psicológico, la gente habla o trata a las personas mayores en formas que causan dolor o angustia emocional.
3-Abuso sexual: El abuso sexual es el contacto con un adulto mayor sin el consentimiento de éste. Este contacto puede implicar actos sexuales físicos, pero las actividades tales como mostrar material pornográfico u obligar a los ancianos a desnudarse también se consideran abuso sexual.
4-Negligencia o abandono por parte de los cuidadores: Puede ser activa (intencional) o pasiva (no intencional, en base a factores como la ignorancia o la negación).
5-La explotación económica: Esto implica el uso no autorizado de los fondos o bienes de una persona mayor, ya sea por un cuidador o un estafador externo.
Detecte las señales
Las siguientes son señales de advertencia de algún tipo de abuso:
- Discusiones frecuentes o tensión entre el cuidador y el adulto mayor
- Cambios en la personalidad o comportamiento en el adulto mayor
Denuncia del maltrato a adultos mayores
Si usted es un anciano que está siendo abusado, descuidado o explotado, repórtelo a al menos una persona, como su médico, un amigo o un familiar en quien usted confíe.
Los informes de maltrato a personas mayores registrados por las autoridades de cada año son sólo la punta del iceberg. Por todos los casos de maltrato reportado, otros 12 o 13 no lo son.
Es muy necesario que la gente denuncie las sospechas de abuso.
Si bien es importante que los adultos mayores busquen un refugio contra el abuso, ya sea llamando a una agencia local o confiándolo a un médico o un amigo de confianza, muchas personas mayores no reportan el abuso incluso cuando pueden hacerlo.
Muchos temen represalias del abusador, mientras que otros creen que si denuncian a sus agresores, nadie va a cuidar de ellos. Cuando los cuidadores son sus hijos, pueden estar avergonzados de que sus hijos se comporten de forma abusiva, se culpan a sí mismos, o simplemente no quieren que sus hijos tengan problemas con la ley.
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